Como dice la canción infantil...

Sonido es aquello
que llega a mi oído...

 

 

Un rango de frecuencias de vibraciones, transmitidas por el aire es percibida por nuestro sitema auditivo. Es lo que llamamos sonido.


Sonido: como la cenicienta

Tradicionalmente, en el entorno de la comunicación de masas, el sonido ha sido relegado a un segundo plano frente a la imagen. Tanto en el ámbito productivo como en el universo de la investigación, se ha arrastrado al sonido como algo inevitable pero de segunda categoría frente a la imagen.

Angel Rodríguez, 1998.

Creemos que esa subestimación teórica y práctica no refleja las conclusiones de un análisis, sino la ausencia del mismo; no es el fruto de la reflexión sino el producto espontáneo de no haber reflexionado sobre el tema (o haberlo hecho insuficientemente).

No remediaremos esto con nuestra muy modesta intervención. Pero ayudaremos a los docentes interesados a iniciarse en la temática.


Definiciones

Las definiciones (ver PDF) coinciden en tres rasgos;

1. Un elemento que vibra
2. Un medio transmisor de las ondas
3. Un estímulo sobre el sentido auditivo

Los dos primeros se refieren al sonido como fenómeno físico. El sonido como fenómeno físico nos interesa para comprender lo que hacemos cuando manipulamos sonido digital. El tercero podemos analizarlo desde el punto de vista fisiológico, psicológico y comunicacional, y es el que nos interesa particularmente en el proceso de elaborar comunicación multimedia.

De las definiciones también se desprende que no toda vibración del aire podemos considerarla sonido: sólo aquella capaz de estimular el sentido auditivo. Existen umbrales superiores e inferiores de frecuencia, por arriba y por abajo de los cuales las vibraciones no pueden ser registradas por el oído. A las de frecuencia muy alta, y por tanto inaudibles, las llamamos ultrasonido.


Cómo escuchamos (mini-síntesis)

El sistema auditivo humano es un complejo analizador especializado que transforma las vibraciones del aire en señales neuronales que el cerebro analiza e interpreta según patrones referenciales adquiridos.

El significado de los sonidos se aprende sin que seamos conscientes del intrincado proceso involucrado. Discriminar entre el golpe sobre una mesa o el golpe sobre el panel de una puerta tiene que ver con experiencias previas. Parafraseando a Bruno Munari podríamos afirmar que escuchamos con la memoria.

Este concepto es esencial para situarnos como generadores de mensajes sonoros.


Como escuchamos a José hablando con Lucía en una habitación llena de gente hablando

Todos (bueno, casi...) hemos pasado alguna vez por la experiencia de grabar en una situación de varias personas hablando simultáneamente (debate, fiesta), y al escuchar la grabación, encontrarnos con una mezcla incomprensible, pese a que en el momento del registro, no teníamos ningún problema en comprender lo que decía cada uno, e incluso, seguir más de un hilo argumental a la vez.

Esta capacidad de discriminar un estímulo entre todos los que recibimos y concentrarnos en él, capacidad que conocemos con el nombre de atención, tiene una base física y otra psicológica.

El sonido se propaga en el aire a una velocidad relativamente lenta: 333 metros por segundo. Ello significa que la diferencia de tiempo de llegada a los oídos puede ser discriminada (diferenciada) y luego analizada. Las diferencias varían (en un cálculo grosero) entre 0 (cero) y 50 milisegundos (milésimos de segundos).

La intensidad del sonido también varía con la distancia, y la «sombra» que el cráneo produce, amortiguando el volumen del sonido en la oreja contraria a la dirección de la fuente sonora. Ambos factores: diferentes momentos de llegada y diferentes intensidades son distinguibles por el sistema auditivo y permiten ubicar la dirección y la distancia de las diversas fuentes de sonido, y dirigir la atención voluntaria a una u otra fuente.

En el caso de las conversaciones del ejemplo, cada voz, con su propio timbre y ubicación espacial, facilita esta discriminación.

En el caso de la grabación de un evento que mencionamos más arriba, todos los sonidos pasan a tener una única fuente (el parlante del grabador), distinguiéndose las distintas fuentes originales por las diferencias de timbre y volumen, haciendo más difícil la discriminación.


Sonido analógico y digital

El sonido en la naturaleza es contínuo. Para poder escucharlo (y editarlo) en la computadora hay que digitalizarlo: convertir las ondas contínuas en unos y ceros. Este proceso se realiza en varias etapas, aunque en algunos casos se unifican (aparentemente) como sucede en los grabadores digitales.

En el PDF hay una extensa explicación del proceso.


Material para descargar

El sonido en la producción
de materiales educativos.

PDF de 33 páginas. 2001 / 2012
Autor Juank Asinsten