Internet ha naturalizado una práctica muy antigua que es el plagio: apropiarse del trabajo intelectual o artístico de otro y presentarlo como propio.

Como queda feo usar esas expresiones, se utiliza el término remixar, como para disimular.

Insitimos e insistiremos: Internet no abolió el derecho a la propiedad intelectual. Los autores son (somos) dueños de su producción y tienen el derecho a decidir cuando la ponene a disposición del público y cuando no.

Nosotros hemos puesto toda nuestra producción en modo Creative Commons: es decir, de libre y gratuita distribución. Pero impidiendo que se use para obras derivadas (remixadas".

Claro que se pueden citar, usando las comillas correspondientes y refiriendo a la fuente. Pero no nos hace gracia encontrar, por allí, páginas y páginas de nuestra autoría integrando monografías universitarias sin aclaración alguna.

Anarquistas eran los de antes

Algunos innovadores argumentan que la producción intelectual no debe tener propiedad ni restricción alguna. A la manera de los viejos anarquistas, decretan el fin de la propedad privada, pero...

Los viejos anarquistas, honestos hasta el fin, renunciaban también a sus propiedades. Los nuevo innovadores no. Y también publican sus libros bajo las leyes del copyright.

Y aclaremos: no solo la creación intelectual es fruto de la historia cultural de la humanidad. También lo es toda la producción cultural (en el sentido más amplio de la palabra). La historia de los cohetes a la luna, está imbricada con la primera hacha de pedernal... Nada de lo que hacemos (pensamos) nace de cero. De cumplir al pie de la letra los preceptos de los innovadores, deberíamos ir a una sociedad de propiedad colectiva sobre todo. Y eso no funciona.

Respetamos a los viejos anarquistas: coherentes con sus principios. Ni un poquito a estos innovadores que son, simplemente ladrones de ideas ajenas o instigadores al robo.

Por lo tanto

Si tenés algo para escribir, escribilo. Con tus propias palabras.